El Yoga Aéreo se ha convertido en una de las tendencias más populares dentro del mundo del bienestar y la actividad física. Pero, ¿sabías que su origen está relacionado con la danza y el teatro acrobático?
En este artículo exploramos la fascinante historia del Yoga Aéreo: cómo surgió en Nueva York, cómo evolucionó a nivel mundial y cómo llegó finalmente a espacios especializados en ciudades como Quito.
Los inicios del Yoga Aéreo en Nueva York
El Yoga Aéreo nació en la década de 1990 gracias al bailarín y coreógrafo Christopher Harrison, fundador del método AntiGravity® Yoga.
Harrison, que trabajaba en producciones de Broadway y espectáculos aéreos, comenzó a experimentar con telas suspendidas para aliviar la tensión del cuerpo y mejorar la alineación de los artistas después de largas jornadas de ensayo.
De esa práctica terapéutica surgió una nueva disciplina que combinaba yoga, danza, pilates y acrobacia, manteniendo como eje la sensación de ligereza y la conexión mente-cuerpo.
El éxito del método fue inmediato. AntiGravity® Yoga se expandió rápidamente a gimnasios y estudios en distintas ciudades del mundo, popularizando el uso de hamacas de tela como herramienta para realizar posturas invertidas y ejercicios en suspensión.
La expansión internacional del Yoga Aéreo
Durante los años 2000, diferentes instructores adaptaron el método original a nuevos estilos, dando lugar a variantes como el AeroYoga®, el Aerial Yoga y el Fly Yoga, entre otros.
Cada uno aportó su propia metodología, pero todos compartieron la misma base: la combinación de movimiento consciente, suspensión y respiración como medio para fortalecer el cuerpo y relajar la mente.
La práctica fue adoptada por fisioterapeutas, entrenadores y escuelas de yoga de todo el mundo. En muchos países se integró no solo como disciplina física, sino también como terapia postural y herramienta de rehabilitación, debido a su capacidad para descomprimir la columna y aliviar tensiones musculares.
El Yoga Aéreo llega a Latinoamérica
A medida que crecía la popularidad del yoga moderno, el Yoga Aéreo encontró su lugar en Latinoamérica, especialmente en países con comunidades activas en danza, fitness y bienestar.
Estudios en México, Argentina, Chile y Colombia comenzaron a ofrecer clases regulares de esta disciplina, adaptando las hamacas y técnicas a diferentes niveles y edades.
En este contexto, Ecuador no fue la excepción: la práctica empezó a difundirse entre profesionales del movimiento y amantes del yoga que buscaban nuevas formas de expresión corporal.
El Yoga Aéreo en Quito: bienestar en suspensión
Hoy en día, el Yoga Aéreo en Quito se ha consolidado como una práctica moderna y accesible para quienes desean fortalecer el cuerpo, mejorar la flexibilidad y liberar estrés de manera divertida.
Los estudios especializados, como Ambara, han incorporado esta técnica respetando su esencia original, pero adaptándola a las necesidades del público local: rutinas seguras, acompañamiento personalizado y un enfoque consciente del movimiento.
En las clases se combinan posturas invertidas, trabajo de fuerza y momentos de relajación profunda en el aire. Esta fusión de esfuerzo y ligereza convierte al Yoga Aéreo en una experiencia única que transforma la relación con el cuerpo y la mente.
Conclusión
El recorrido del Yoga Aéreo, desde su creación en Nueva York hasta su expansión en ciudades como Quito, refleja cómo el yoga sigue evolucionando sin perder su propósito esencial: equilibrar cuerpo y mente a través del movimiento consciente.
Si deseas conocer más sobre esta práctica, sus beneficios y cómo empezar desde cero, te invitamos a leer nuestro artículo ¿Qué es el Yoga Aéreo?.